Navidad en solitario, No es para tanto

Se nos va el “viejo” y llega el “nuevo”

2017 da sus últimos respiros, mientras 2018 está ya calentando motores y preparándonos un montón de vivencias y experiencias.

Encuentros, despedidas, sueños, alegrías, tristezas, decepciones, desamores e ilusiones que seguro nos dejarán con la boca abierta durante los 365 días de su existencia.

Pero Navidad viene siendo hace muchos meses. Mucho antes de los árboles iluminados, las compras compulsivas y el tráfico colapsado.

Incluso es antes de que pongan la publicidad del Décimo de Lotería en las paradas de autobuses en pleno Julio…

Navidad de hecho, es todo el año, ya que las ganas de reunirse con los más cercanos y queridos son inertes al paso de los meses.

Pero habemos algunos que por distintas razones, aunque queramos pasar estas fechas en compañía, muchas veces no se puede. Y hay que saber llevarlo.

Llevo 14 años fuera de Casa, y asumo que los primeros fueron duros. Los siguientes muchas veces fueron en compañía de amigos y familia, y todo bien… pero no estaba en Casa, y la sensación a veces de vacío, de estar “en un sitio equivocado en un momento equivocado” se elevaban a niveles insospechados

Con la ayuda claramente de la sociedad y la televisión que hace que sientas que si estás solo en estas fechas, eres el más desgraciado y raro de la superficie del planeta

“Gracias” a esas navidades puedo decir que tengo un sentimiento de desapego que a otras personas les puede costar mucho siquiera imaginar, y gracias nuevamente a ello creo que el irme de viaje solo se me hace fácil y a veces hasta necesario.

La frase: “Estar solo no es lo mismo que sentirse solo”, si bien puede parecer un consuelo de tontos, cada vez la veo y siento con más sentido. Al igual que otra frase: “Puedes estar rodeado de gente y sentirte solo”, es otra que también tengo bastante asimilada.

Pareciera que soy un asocial, y nada más alejado de la realidad, simplemente que si las circunstancias de la vida han hecho que no quede más remedio que cenar solo el 24 de diciembre, o comer las 12 uvas con la compañía únicamente de la televisión, pues no queda más remedio que hacerse duro

Gran ayuda son Interne y las Redes Sociales, ya que esa solitariedad se minimiza cuando tienes a los tuyos con diferencias horarias positivas y negativas, donde te pasas horas saludando el año ya que mientras en unos sitios ya es año nuevo, en otro aún no.

Si no que se lo digan a mi familia que les he transmitido Las Campanadas desde la televisión y desde la misma Puerta del Sol

Igualmente mi corazoncito latino a veces también de emociona, y me ha hecho pasarlo mal en público, ya que a veces la nostalgia de un momento y la sensación de que se encoge el corazón, me ha sucedido en sitios o momentos donde poco se podía disimular.

¡¡¡Malditos seáis algunos villancicos!!!

De hecho tengo pendiente pasar fin de año haciendo un viaje. Quizás sea para el 2018

 

 

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