Viaje sorpresa a Roma con mi madre

No puedo resumir con palabras el pasado febrero…

Como ya anuncié, este año mi madre viajó durante 1 mes a España, de forma de poder pasar tiempo conmigo y con su madre, mi abuela.

El turismo ya lo hicimos en el 2016 cuando vino por primera vez junto con mi hermano, pero esta vez era diferente. Esta vez era pasa pasar tiempo juntos, independiente de si el escenario era otra ciudad, otro país, o el salón de mi casa.

Soy de dar sorpresas, y me gusta que me las den aunque pocas veces sucede.

Viaje sorpresa a Roma con mi madre

Durante su estancia en España, mi madre me había dicho a ver si podíamos hacer alguna escapada cuando ella llegara.

Yo no tengo carnet de conducir, y el clima había estado algo frío y complicado como para coger un coche y recorrer parte de España.

La opción de un AVE o un vuelo a alguna ciudad española apareció en el horizonte, pero se deshizo al ver que eran precios más caros que irte a alguna capital europea.

¿Londres? Hmmm clima inestable, posiblemente mucha lluvia, además de días cortos…
¿París? Era una opción, pero no me acababa de emocionar
¿Bulgaria? Precios bajísimos, pero un destino que no conozco y mi madre no viajaba con ropa para esos fríos….

¿Roma?

Casi al momento me autonconvencí de que sería un buen destino. Ya la conocía, tenía mucho que ver, el precio era bueno… Por lo que compré los pasajes y el domingo 19 de febrero a las 5am estábamos en el aeropuerto, pero ella no sabía el destino.

Viajar a Roma

Se enteró en la cola de embarque

Roma nos recibió con llovizna, viento, y lo peor, una manifestación política de bolivianos justo frente al Coliseo. Manifestación que aunque respetable, era una cutrez, con 4 coches, 5 globos y 20 personas bailando danzas típicas pero sin ningún aparente orden ni coreografía. Tal despropósito iba a seguir por todo el casco antiguo en procesión según me dijieron los carabinieri, así que con tal de no pasarnos todo el día oyendo música andina y gritos en contra de Evo Morales, decidimos hacer la visita al Coliseo.

No les voy a contar sobre viajes baratos a Roma o qué ver y hacer en  Roma, ya que hay miles de blogs y webs que dan toda la información habida y por haber.

Mi relato será sobre lo que Roma me dio

Podéis imaginaros que una madre siempre lo es aunque el hijo tenga 50 años, y si hace frío te dirá que te abrigues, y si estas delgado te dirá que comas, pues eso pasó frente al Coliseo.




El madrugón, el enfado por la manifestación, el viento y el frío hizo que tuviéramos una discusión tan tonta como (por suerte) corta, ya que veía a mi madre más preocupada de si me mojaba o no los pies, antes que disfrutar del sitio en el que estaba.

“Deja de ser tan autoritaria y , por favor. ¿Puedes dejar de mirar si me mojo los pies, mirar al frente que tienes el Coliseo delante de tus ojos”? Quizás la forma no fue la correcta, o el tono, pero el fondo de mi reproche hacia ella creo que era totalmente merecido

Al día siguiente, con mejor clima y ya limadas asperezas, volvimos a pasear por el centro de Roma, justo en la gran avenida que corta el Foro Romano , a un lado de la columna de Trajano.


En ese sitio, con el ruido de un lunes por la mañana y unos violines de fondo, pierdo a mi madre. Cuando miro atrás la veo cabizbaja, con las manos en la cara y sacando unos pañuelos.

“¿Quién me iba a decir a mí que iba a estar paseando alñgún dia por Roma contigo?”

Si bien mis ojos también se humedecieron, en mi interior sentí un gran alivio:

¡POR FIN está disfrutando del viaje!

Desconocía que los violines le removían tantos sentimientos, de hecho, me dijo, “Es que me gustaría sentarme aquí y oírlos y ver esta escena toda la tarde”

A lo que le respondí: “No tenemos nada que hacer, no tenemos que cumplir ninguna ruta. Si quieres quedarte, nos quedamos”

En esos momentos seguimos paseando por la Piazza de Spagna y la Fontana de Trevi y pensaba para mí que esa sensación de mi madre era la ilusión de mis primeros viajes, allá por el 2005 cuando vi por primera vez esas construcciones tan famosas que sólo había visto en libros



Desde entonces cada destino me ha enseñado distintas cosas; me ha dado su mejor cara, pero es verdad que ese efecto sorpresa cada vez es mas fácil de perder ya que en todos estos años he visto y hecho muchas cosas, por eso quizás cada vez busco destinos más raros o actividades menos comunes

Me gustaría volver a sentir esa sensación de la primera vez que hago/veo algo, y como he dicho antes, aunque cada vez sea más complicado sorprenderse con algo, estoy dispuesto a ver y vivir lugares que me dejen sin aliento, tanto por su entorno, su historia o su gente.

Gracias mamá por ver en ti lo que yo fui hace unos años. Espero no se acabe nunca esa ilusión y ese brillo que pude ver y compartir contigo.

 

 

 

 

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