Soy Mochilero

Me hago eco de las palabras/controversia del pasado #TBMGijón, el encuentro nacional de bloggers de viaje, celebrado en Gijón. La imagen que se tiene de un Mochilero.

¿Qué nos llama a coger la mochila y emprender un viaje?

Consejos-para-viajar-de-mochilero

Todos hemos tenido esta experiencia…SI, Todos, por que los campamentos de verano o los viajes familiares de pequeño donde metías tu peluche o juguete favorito, también cuentan.

Yo tenía un peluche del  Pájaro Loco que metía en mi mochila…¿algún problema?

Todos sin excepción hemos pasado esa prueba de supervivencia que es la de tener muchas cosas que meter dentro de un espacio que, da igual los litros de capacidad que tenga, siempre se nos queda corto.

La típica mochila de colegio la queremos para un viaje de fin de semana, y una algo mas grande para una vuelta al mundo, y vemos que no… no nos da, pero sobretodo por la cantidad de gadgets que llevamos: cámaras, cables, cargadores, guías, baterías extra, memorias usb…. hasta que dices:  Ahora la ropa…¿la ropa? Ah… pero,  ¿Que hay que llevar mudas?

Aquí entraríamos quizás en otro tema: ¿Cuántas mudas llevarte de viaje?

Me lo dejo para otro post 🙂

Con el tiempo, intentas aprender a ser un mejor mochilero, aunque realmente no se si haya una forma de medirlo. Yo, que me considero en pañales, sigo volviendo a casa con cosas que no usé y que sólo me quitaron espacio, aunque con mi mejor sonrisa puedo decir que cada vez me pasa menos.

Ser Mochilero ( y lo pongo con mayúsculas), no tiene nada que ver con ser un indigente; ¡en absoluto!, por tanto ese estigma de que dormimos por gusto en los bancos de las calles o en los cajeros , es un mito. Simplemente es que un Mochilero esa opción nunca la descarta en un posible viaje, y valora tanto una cama blanda con baño privado, como una litera en una habitación con 20 desconocidos, y hasta el rincon de un aeropuerto o estación de bus.

Ser Mochilero no tiene que ver con huir de la ducha o del jabón durante días;  sino que plantea la posibilidad de “ensuciarte” de experiencias, olores de una ciudad lejana, sudar por haber hecho un trekking de horas, tener las manos negras después de haber jugado con niños en la selva…y muchas otras situaciones de poca higiene, pero yo encantado de ponerme con un costrón de esas “suciedad”.

Ser mochilero no va en contra de disfrutar de los placeres o manjares de un destino; sino que al revés, ya que tanto da un restaurant de diseño, como un bar de carretera haciendo autostop, o una cocina autóctona en algún pueblo de montaña. Pensándolo así, mochilear es una experiencia gourmet que ya quisieran muchos. ¿Qué mérito tiene probar sólo la comida de un país en un restaurant de mantel largo y cubertería?

Ser mochilero no te transforma en un errante vagabundo; sino que te ayuda a abrir tu mente y tu corazón a los sitios que visitas. Viajando de forma organizada / paquete turístico, quizás lo más turístico o autóctono que veras  justamente, será el chófer de la camioneta, el señor de la tienda de souvenirs, o la señora que te haga algún plato típico…mochila al hombro haces que todo el mundo que te rodea pueda ser tu nuevo mejor amigo, tu ayuda incalculable,  tu fuente de información…o como mínimo tu fotógrafo personal (y evitar la dichosa selfie por mucho que tengas la GoPro con el bastón).

Ser mochilero te hace emular a Mac Giver (y no es broma), ya que te hace tener una mente despierta en todo momento y poder salir de situaciones que en otros casos, o mejor dicho, para otro tipo de personas, podría significar un total desastre, a esto me refiero: Cambios en el itinerario por el clima, accidentes leves en la carretera, overbooking en un vuelo, hoteles llenos y un largo etcétera

A ver quién es el/la guap@ que en temporada alta se va de viaje al Caribe y en un hotel lleno encuentre alguna pega (humedad, ruidos, etc.) venga reclamación al hotel, venga hablar con el encargado, venga a hacer maletas de nuevo…

Ser mochilero te hace experto en finanzas; y aquí me refiero a tener experiencia con el regateo, que cualquier otro paga pensado ¡Ha sido una ganga!, y mientras marchas tan feliz el que te haya vendido algo se parte de risa

Además te hace tener un control bastante más duro de los gastos, ya que sueles fijarte en lo que compras, más allá de cargarlo todo a la tarjeta y darte de bruces al ver el extracto, y por ende, el poder VALORAR cuando y en qué gastar, en lo que de verdad merezca la pena y no por que te lo impongan.

En definitiva, SER MOCHILERO no es sinónimo de sufrir, sino que te hace disfrutar de tu viaje con las “pequeñas grandes cosas” que la vida te da.

 

3 comentarios

  1. Diego, en el fondo mochileros somos todos.
    Los que queremos ver mundo, queremos conocer, aprender. Que ahorramos en algunas cosas para disfrutar otras, ningun problema. No nos hace ni mejores ni peores. Cada uno busca su destino como mejor le venga en gana. Lo peor es no poder hacerlo.
    He encontrado esta bonita frase “Cada viaje abre cada puerta de tu corazón…”

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