Dong Hoi

Después de las 3 horas y pico de espera en la estación de Hue, llegó el tren que me llevaría hasta Dong Hoi, un tren petado de gente, y con limpieza totalmente mejorable…zapatos, cajas, migas, bolsas…todo eso tirado por ahí y que llevaría días sin barrerse, entiendo se ensucie tanto por ser un tren de tantas horas (y tantos retrasos).

Podría haber sacado mas fotos pero no me quise arriesgar a molestar a nadie.

Dormí poco, ya que Dong Hoi es una parada intermedia hasta Hanoi, y no avisaban, así que calculé el tiempo en el cual deberíamos estar cerca, encendí el 3G y sorpresa, la siguiente parada era la mía. Estación caótica, nunca pensé que hubiera tanta gente a esas horas y por esa zona, pero me equivoqué, así que aproveché el momento para comprar mi próximo pasaje de tren esa misma noche, por 300,000 dongs hasta Hanoi.

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A la salida me esperaba la furgoneta de la Reserva Phong Nha, la cual organizaba una de las excursiones más impresionantes del viaje, y que conocí gracias a Alan, de Alan x el Mundo, ¡un mexicano que viaja que da gusto!.

Phong Nha Farmsay, una granja que está a unos 50km de la estación de tren, es una de las operadoras turísticas de la zona, yo al ser el único viajero, me clavaron 400,000 dongs por el transporte…(qué remedio) y la excursión costó 1,200,000 dongs (unos 45€) que valían totalmente la pena.

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Comenzamos con un poco de historia en un grupo de unas 20 personas camino a uno de los sitios mas importantes de la zona, un templo donde se rememora a las víctimas de la guerra y donde aparte se puede conocer algo mas de la Ho Chi Minh Road y más detalles de la época del VietCom.

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Yo estaba cansando, cabeceaba, bostezaba…pero todo ello se fue al llegar a Paradise Cave, en el Parque Nacional Phong Nha Ke Bang, donde nos esperaba un camino de subida hasta la joya de la corona, la entrada a una de las cuevas más grandes que existen. Por encima de todas las cuevas del planeta y que apenas se abre al público, está la Hang Soon Dong, también en Vietnám, pero que sus excursiones (de 1 semana de duración se elevan a 3,000 €).

Recorrer Paradise Cave es transportarse a otro mundo, donde no imaginas que haya algo así en la tierra, una mezcla de olor y texturas y luces naturales que junto con estalactitas y estalagmitas hacen una vista casi surrealista, y por mucho que avances, cada vez te encuentras con imágenes más y más impactantes.

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Está todo muy cuidado, no interfiere con las estructuras, muy seguro y todo indicado, por lo que creo que cualquiera puede visitarlo, eso si para sillas de ruedas no hay muchas facilidades ya que para respetar estructuras hay mucho peldaño, pero también mucha rampa.

 

Creo que no se puede explicar con palabras la sensación de grandeza que se tiene recorriendo esas cuevas, entre el eco, el olor a humedad, el sonido de gotas de agua cayendo y el juego de luces y sombra, lo hacen único… Volvimos al inicio del parque y disfrutamos de arroz, verduras, pollo y frutas hasta reventar…el esfuerzo había merecido la pena.

Pero vendría lo quizás mas distendido de la excursión, la ruta a la Cueva Oscura. luego de hacer algo de kayak hasta ella, pasando con unas linternas en los cascos y nadando entre aguas frías y calientes, revolcándonos en el barro hasta que nadie quedó limpio.

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Fue un momento muy agradable donde por fin hicimos piña, aunque fuera al intentar ayudarse los unos a los otros a levantarse del barro…y volver a caer.

 

Al salir, volver a hacer kayak hasta la orilla contraria y bañarnos en el río para sacarnos el exceso de lodo desde los rincones mas íntimos de nuestra anatomía, dejar el material, y volver exhaustos a la granja, donde descansaría hasta la hora de volver al tren.

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Nuevamente fui el único en volver a la estación, así que otros 400,000 dongs de transporte (imposible a esas horas y lloviendo, hacerlo de otra forma), así que tocó esperar algo mas de una hora para que el tren volviera a pasar, esta vez con la tranquilidad de que mi destino era el final del recorrido, así que tras revisar algunas de las fotos de las cuevas, con el cuerpo a más no poder, caí rendido…otra nueva imagen que no se borraría de mi cabeza nunca más.

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