Las 8 frases que tu madre SIEMPRE te dice cuando te vas de viaje

Ay nuestras madres… santas señoras que beben los vientos por nosotros, y han aprendido a “aguantar” nuestra pasión por los viajes más que nada porque somos mayores de edad y ya no necesitamos su aprobación.

fotografía manmagazine.com

Estamos mujeres sostienen la sonrisa hasta que se cierra la puerta tras de nosotros, y empieza su particular calvario, ya sea una semana, o de una vuelta al mundo

  1. ¿Eso dónde queda?

Si a tu madre ese país, ciudad ó rincón no le suena ni lo puede ubicar en el mapa, lo más seguro es que se imagine una tierra llena de peligros, minas anti-personas, riesgos naturales y epidemias ya olvidadas, donde por supuesto, tu las sufrirás todas. TODAS.

2. ¿Por qué te vas ahí?

Será la contra-respuesta a la pregunta anterior. No importa que le cuentes lo maravilloso, especial, turístico o inexplorado que es el destino, tu madre pensará que es todo lo contrario y jura que le dices eso para que se quede tranquila y deje de torturarle…

3. Con lo bonito que es (inserta aquí tu país), y te vas al otro lado del mundo

Esto más que una frase es el pensamiento en voz alta con el que se irá a la cocina, a caminar por el pasillo sin rumbo fijo, o saliendo al portal de casa, casi seguro con las manos cruzadas y la mirada perdida en el horizonte. Poniendo tono de pena obviamente para intentar persuadirte y que a la vez te haga valorar lo que tienes en tu propio país.

4. Echa “esto” que te hará falta

Días previos a la salida, preparando la mochila, tu madre aparecerá apoyada en el arco de la puerta con cualquier artilugio que se le ocurra y que debes, sí o sí, meter en la mochila. Unos calcetines gruesos (aunque te vayas a la playa), unas pilas (aunque lleves todo con cargadores…)

Pobre de tí si no llegas a echar eso dentro…

5. Pero come, ¿Eh?

Este comentario en el mismo portal de casa, o si se da el caso, en el terminal de autobús o en el aeropuerto.

Sabido es que fuera de casa siempre tiramos de congelados, productos callejeros o de supermercados, pero además de eso, nuestra madre siempre verá que pasamos penurias alimenticias, aunque nuestro viaje fuera un “todo incluido”.

6. A qué hora llegas? Llámame apenas pongas un pie en tierra:

No importan los husos horarios que te hayas saltado, ni para delante ni para atrás, tu madre estará al lado del teléfono, sentada en una silla dura esperando a que suene…. mirará por si está bien colgado, mirará que el móvil tenga batería y todas las rayillas de la señal… Seguro hasta hará el amago de llamarte y oír tono, pero justo ahí sabe que tienes que ser tú el que lo haga. Pobre de tí como no la llames…

Y no, no vale la excusa de “Madre, eran 15 horas menos, no te llamé para no despertarte”.

“Claro, para no despertarme…como tonta he estado aquí con el teléfono al lado, esperando a que te dignaras a llamar”…

Has perdido la batalla nada más comenzarla.

7. Como me entere que estás en problemas, yo misma voy a por tí

Incluso cuando vivimos en otro pueblo/ciudad, las veces que llamamos a casa son para contar que todo está bien, el trabajo, si llueve o no, el qué has cenado, si le saludé el cumpleaños a tal familiar… Son llamadas rutinarias con respuestas rutinarias, y nunca de mi boca salen problemas

A la enésima potencia se debe elevar este cuidado en los viajes, ya que si tu madre (quien desarrolla una audición digna de estudio), oye de fondo algún ruido raro, sirenas, gritos… cualquier sonido que no sea el de unos parajitos cantando, hará que entre en modo alerta y nos pregunte mil y una veces si está todo bien.

Pensándolo bien, ni lo de los pajaritos cantando es buena idea: ¿Acaso estás acampando?, ¿hace frío?, ¿llueve?…

8. ¿Te acordaste de mí?

Esto al regreso. Te dará muchos besos, te preguntará cómo te lo has pasado… pero después vendrán los: “Mírate esa cara, a saber en qué antro has dormido”, “te hago la merienda que mira como te queda toda la ropa grande, seguro bajaste de peso”…

Personalmente más que eso, lo que nunca falla es que no importa cuan desacuerdo esté del destino que elegí, SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE, acaba pidiéndome una postal.

fotografía kindtribeco.com

¿Cómo no quererlas?

 

 

One comment

  1. Ten cuidado con lo que bebes y comes
    No pierdas las llaves de los alojamientos
    No olvides cargar tu telefono
    Disfrasate de: francesa, italiana, checa lo que sea pero pasa piola entre la gente!
    Y la mejor: ya… con este viaje paras por un tiempo cierto? (Ok no mami jajaja)
    Jajaja esas me dicen a mi cuando viajo sola.

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